Aunque la mona se vista de seda...

No me banco a la gente ostentosa. Aquellos que quieren impresionar a otros contando sobre sus bienes materiales, mucho menos cuando vienen a mi en buscar de admiración, si me conocieran, sabrían que no son esas las cosas que me impresionan.
Uno de mis jefes es asi, como jefe es muy bueno, pero cuando el tema se sale a lo cotidiano, es insoportable escucharlo.
Me tocó una vez mas 45 min escuchar sus historias sobre sus viajes familiares a Estados Unidos, las ciudades que recorrió, y las " avivadas argentinas" que realizó allí, como enchufar a 5 en un taxi, sobornando a un peruano para que los traslade desde el aeropuerto JFK a la gran manzana de NY, aún sabiendo que no estaba permitido. -" Para no pagar 2 taxis!!"-Todo para llegar como los Beverly Hillbillies a la entrada del Hilton ( si eso no es de nuevo rico...) Anécdotas parecidas se siguieron escuchando ante mi mirada de "mirá vos, que interesante". Todo muy "First Class", como él lo definía. Cuando nos fuimos, junto con otra compañera, en su camioneta Honda nueva, me quedaba pensando en las cosas que había dicho: ¿realmente se creería superior por las cosas que poseía o hacía con su dinero?
¿ en qué cosas nos diferencíabamos? ¿ tenía que sentirme menos agraciada por no haber visitado tantas cuidades de USA como él?
Compañera nos ofrece entonces unos caramelos. Le saco el envoltorio, no sé donde ponerlo. Si no me importara nada lo tiraría adentro de la camioneta, pero me lo guardo en el bolsillo, cuando llegue a casa tiraré todo, el envoltorio junto con los pases de subte y boletos del bondi en la basura. Le ofrezco caramelo a él. Lo agarra, de saca el envoltorio, baja la ventanilla y lo tira a la calle, todo en menos de 3 segundos.
Mi teoría sigue firme. Los nuevos ricos siempre tendrán la misma "estirpe".

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